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29.6.18

L'anàlisi d'Antoni Bassas: ‘Olvidar el 1 de octubre, presidente Sánchez?

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"Porque estaban pidiendo, con una claridad de conciencia y una tranquilidad de espíritu encomiables, a pesar de las palizas y el miedo a recibirlas, un trato adulto al estado al que pagan con sus impuestos"




Encara falten 12 dies per a la reunió del 9 de juliol entre els presidents Sánchez i Torra, i tant la Moncloa com la plaça Sant Jaume intenten fixar quin és el marc i l’objectiu de la reunió. Per a la Moncloa, normalitat autonòmica (Torra hi va després d’Urkullu i abans que Feijoo), millora del clima polític i final de la tensió entre el govern espanyol i la Generalitat. Per a la plaça Sant Jaume, l’Estat ha de seure a parlar amb la Generalitat de manera bilateral. I cap dels dos accepta el plantejament de l’altre.

Per exemple, ahir, al Congrés, ERC va presentar una moció que instava el govern espanyol a “establir un diàleg bilateral amb el govern de la Generalitat sense condicions ni renúncies, amb l’objectiu d’assolir una resolució democràtica al conflicte existent entre el Regne d’Espanya i Catalunya”. Resposta del PSOE? Votar al costat de PP i Cs en contra de la moció (que, per tant, no es va aprovar). Els socialistes van presentar un text alternatiu en què allà on Esquerra hi deia  “diàleg bilateral” els socialistes hi deien “diàleg directe”, i on els republicans hi deien “sense condicions ni renúncies” els socialistes hi deien “obert”. Notin els límits de l’Estat: el PSOE, el PP i Cs votant junts per dir-nos que no hi haurà diàleg bilateral i que les condicions són les conegudes: Constitució interpretada a la regional.

Però és que ahir, al costat de Merkel, Sánchez va dir que "l’1 d’octubre ens ha ensenyat que cal tancar aquest capítol, tant des del punt de vista del moviment independentista com des del punt de vista del president català –ha afirmat–, però de ben segur que podem trobar punts en comú sobre els quals parlar i poder resoldre certes qüestions”.

Presidente Sánchez, entiendo que está fijando una posición de firmeza ante los españoles y ante Torra de cara a la reunión en la Moncloa, pero (y espero que las voces catalanas que lo asesoran se lo cuenten correctamente) el 1 de octubre es un capítulo que la mayoría de catalanes no van a cerrar nunca. Que no van a olvidar nunca. Que vivirá con ellos mientras vivan y que pasará de generación en generación. Por muchas razones: porque fue uno de los más importantes de su vida, personal y colectiva.

Porque se sintieron juntos, en la calle, luchando pacíficamente, democráticamente para defender las urnas, que tuvieron que esconder como si fuesen el cuerpo de un delito, en pleno siglo XXI en un estado de la Unión Europea. ¿Cómo fue posible? Las defendieron no sólo como el instrumento para defender un derecho nacional, sino para defender un derecho civil, universal, el derecho al voto. Porque estaban pidiendo, con una claridad de conciencia y una tranquilidad de espíritu encomiables, a pesar de las palizas y el miedo a recibirlas, un trato adulto al estado al que pagan con sus impuestos. Y, en cambio,  lo que recibieron por parte del estado a pesar de su comportamiento pacífico fue una respuesta violenta, desproporcioanda y decepcionante. Tan decepcionante, que el 1 de octubre de 2017 y el discurso del rey del día 3 rompieron definitivamente el consenso para ser gobernados en el actual marco del estado español. La violencia de la mañana hizo que mucha gente decidiese ir a votar por la tarde. Gente que no iba a votar y que votó que no quería la independencia, pero que de ninguna manera estaba dispuesta a tolerar la violencia política y policial de un estado contra población civil que quería votar, una violencia que agredió personas y produjo daños materiales.
  • Tres joves vestits amb la bandera catalana, espanyola i l'estelada, a la manifestació contra la violència policial, el passat 3 d'octubre. / JON NAZCA / REUTERS
Tres joves vestits amb la bandera catalana, espanyola i l'estelada, a la manifestació contra la violència policial, el passat 3 d'octubre. / JON NAZCA / REUTERS

El 3 de octubre fue posible ver imágenes como esta por las calles de Cataluña en señal de protesta por la represión del dia 1.

Usted mismo se avergonzó de aquel despliegue. Usted mismo dijo: “Quiero dejar claro nuestro profundo desacuerdo con las cargas policiales en el día de hoy”. Y pidió la reprobación de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, por la actuación policial que trató de impedir el referéndum ilegal, que dejó un balance de centenares de heridos”, dijo el texto de la iniciativa socialista. Luego ustedes se olvidaron de esa reprobación, pero millones de catalanes no lo han olvidado. El jefe policial del despliegue de fuerza y de cuerpos de seguridad del estado fue ascendido a jefe de la comandancia de la Guardia Civil en Tres Cantos, en Madrid.

Le sugiero, presidente Sánchez, que no se deje caer en los cómodos brazos del argumento “Era un referèndum ilegal” (como sabe, hay una más que razonable argumentación de que no es ilegal convocar referendos, y que aquel, en todo caso, estaba suspendido). No puede ser que por lo mismo que es posible hacer en el Reino Unido o en el Canadá, en España se trate a más de dos millones de ciudadanos como si fuesen atracadores. No puede ser que haya que esconder una urnas. Un estadista no puede cerrar los ojos a la realidad. No están ustedes ante un delito de rebelión (usted mismo lo dijo, presidente Sánchez), ni ante algo que lo recuerde. Fue la sociedad organizada y consciente que le dijo al estado “Quiero decidir mi futuro”. Por todo ello el 1 de octubre no se va a olvidar. Algun día el estado se disculpará por aquello, los presos políticos serán liberados, y aquellos que, como usted, pretenden abrir una nueva etapa y buscar la manera de resolver políticamente un conflicto político, deberán tener todo esto en cuenta.

En Cataluña sabemos perfectamente que se le van a echar encima los de siempre, incluidos algunos en su propio partido y en su propio gobierno. Y desde la oposición, claro. Hoy mismo el portavoz del PP en el Congreso ha acusado a Pablo Iglesias de reunirse “con fascistas” por su visita de ayer a Jordi Cuixart i Jordi Sànchez en la cárcel de Soto del Real. No lo olvide: la mitad de los catalanes vota independencia, una mayoría está por el derecho a decidir y una amplísima mayoría está por la libertad de los presos políticos. Si le va a pedir a Torra que atienda al principio de realidad, aplíqueselo usted también.

Llibertat per a tots els empresonats, per als processats, per als exiliats.


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