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30.6.15

PODEMOS, CIUDADANO'S, I "EL ALMA EN LOS LABIOS" DE LERROUX (COINCIDÈNCIES HISTÒRIQUES?)

FONT: La Publicitat, 9 de desembre de 1905. Pàg. 1 (Edició del matí)


De l’article de Lerroux (Còrdova, 1864 - Madrid, 1949) a La Publicidad (9-XII-1905) relatiu a l’assalt perpetrat per uns 300 militars al Cu-Cut! i a la La Veu de Catalunya. Estaven indignats per la publicació al setmanari -avui fa 109 anys- de l’acudit de Joan Junceda (Barcelona, 1881 - Blanes, 1948) que ridiculitzava les derrotes de l’exèrcit espanyol en les guerres colonials amb aquest diàleg: “«¿Qué se celebra aquí, que hay tanta gente?», pregunta el militar. Resposta: «El Banquet de la Victòria [la Lliga celebrava una victòria electoral]. Comentari del militar: «¿De la victoria? ¡Ah, vaya, serán paisanos!»”

EL ALMA EN LOS LABIOS

Los hombres sinceros, incapaces por su organización cerebral para las artes del disimulo y las adaptaciones del convencionalismo, sienten a veces el ansia de decir la verdad, con el imperio inapelable de una necesidad fisiológica. En ocasiones callar es más prudente o més conveniente vestir las ideas y los juicios propios con eufemismos, que disfrazan u ocultan lña verdad en tabernáculos inaccesibles al vulgo (potser aquí Pablo Iglesias diria els "lumpen". N del transcriptor), sólo asequibles para los realizadores sutiles y los espíritus superiores, ya lo sé, pero tales distingos se avienen mal con mi temperamento, y, preñado de ideas y juicios que considero en mi conciencia verdades como puños, me ha llegado la hora de parir, parir o reventar.
Y tengo el honor de presentar a ustedes mi fruto de bendición.

Hace menos de seis años imperaba en Barcelona el catalanismo político, hijo degenerado de un contubernio monstruoso entre una aspiración literaturesca, romántica, y un malestar social subido al período agudo con motivo de la catástrofe nacional.
Habia prendido al calor de la protesta en el espíritu de los descontentos de arriba (potser aquí Pablo Iglesias diria els "casta". N del transcriptor) y en el de los de abajo, y derivó, según el estado de conciéncia de cada clase, en los de arriba, fecundado por el odio, hacia el separatismo más o menos disfrazado; en los de abajo hacia la democrácia, con aspiraciones socialistas e internacionalistas.
Los de arriba encontraron en seguida su fórmula, las bases de Manresa, incongrueles, reaccionarias, escritas en lujoso pergamino, maniedoras de privilegios antiguos, creadoras de otros nuevos, con alma y tendencia disgregadora, separatista, como inspiradas por el espíritu clerical y aprovadas por varios obispos de maldita memoria.
Los de abajo, acogiéronse por fin a lo suyo, formaron un núcleo, aclamaron como primordial aspiración aspiración, la necesidad de la República Española y surgió la Unión de los republicanos.

Pero antes de que surgieran concretamente esas fórmutas, las calles de Barcelona fueron teatro de ofensas abominables y vergonzosas. Los castellanos, que forman la tercera parte de esta población, no se atrevían de hablar fuerte en las Ramblas, porqué la béstia separatista se mofaba cínicamente de su idioma. Algún oficial del ejército fué corrido y apaleado en la via pública. Los representates de los poderes públicos, no por serlo de una monarquía, sino por serlo de España, fueron objeto de las más groseras y violentas manifestaciones de hostilidad y desagrado.
La bandera de la patria fue numerosas veces ultrajada. La osadia separatista llegó hasta a silbar la bandera militar, escoltada por su propio regimiento en la via pública.[...] Sus plumas villanas, así escriben infamias odiosas en "La Veu", como redactan telegramas indignos, llenos de falsedades, dirigidos al "TIRANO".

El partido republicano de Barcelona, mejor aún, el pueblo republicano de Barcelona, mientras oiga mi voz y atienda mi consejo, no pactará con los regionalistas que han maldecido de la patria y que tienen al frente hombres tan indignos que en Barcelona oyeron los ultrajes sin protesta y en Madrid la ultrajaron nuevamente con palabras de amor serviles, cobardes y falsas.
El amor a la patria, como yo lo entidendo, borra las fronteras, pero no levanta otras más acá, ni cimienta en el odio y en el ultraje al suelo de cuyo engrandecimiento moral nos encargo la naturaleza.
Así, no me digais que condene la violencia iracunda con la que los representantes del Ejército vengaron a la patria en Barcelona.
Yo no soy un teorizante, yo no filosofo en coloquios con mi corazón; yo soy un hombre de carne y hueso, con sangre y con nervios, con odios y amores; para mi no hay conflictos entre el corazón y el derecho; para mi no hay más que razón y paSión.

Los que olvidaron la razón, no pueden pedirme a mi la que ellos no tuvieron.
Yo digo que si hubiera sido militar hubiera ido a quemar La Veu, El Cu-Cut! La Lliga y el palacio del obispo por lo menos.
Y si yo hubiera estado en Barcelona, hubieramos ido el pueblo y yo a quemar varios conventos, escuelas de separatismo, y a llamar a la puerta de los cuarteles y a decirles a los soldados que antes que la disciplina están, en la conciencia de los hombres, la libertad y la patria.

¡Condenar a los oficiales!
Si. yo les condeno por prudentes, por disciplinados, por «capacitados», por ciegos. 
El mal no está en la materia inerte, cuatro tinteros, cuatro acarreadores de noticias, cosas sin alma que se mueven todas mecanicamente, sin conciencia, porque les dan grasa, forma o salario.
El mal está más arriba: en los directores que en Madrid son patriotas y aquí separatistas. en los «apóstoles» que al primer asomo de riesgo personal se esconden o emigran a Tolosa, enviando ä Madrid un «ambaisador»
para que implore y obtenga su perdón o impunidad; en los ministros y exministros que halagan y acarician a esta canalla, cuando con actas, cuando con varas, cuando con privilegios y concesiones económicas cuya utilidad no transciende jamás al pueblo ni en menor trabajo, ni en mejor salario, ni en más barato el pan; en los gobiernos que pactan con esa chusma, mientra se persigue a los republicanos; en la justicia histórica, que encarcela ä obreros inocentes, victimas de confabulaciones policiacas y deja en libertad á los 'separatistas qua maldicen a la patria y ultrajan al Ejército; en la monarquia que quiere aprender catalán para gritar visca Catalunya dando
la mano á los que dicen "mori Espanya". [...]

Cuando los breves días de la huelga general, la canalla separatista agasajaba a oficiales y obsequiaba a los soldados, que entonces salian a defender, no el orden, si no la propiedad de los separatistas y entonces no ardio nada, però corrió la sangre del pueblo.
Vivimos en plena indisciplina social, impera la ley del más fuerte. Aspiramos a realizar un movimiento revolucionario para redimir a la patria. Buscamos con ansia el necesario concurso del Ejército.

Pues mi opinión ahí queda y en resumen digo;
Que me alegro mucho de lo sucedido.
Que el partido republicano de Barcelona, en sus dos únicas ramas, federal y autonomista (la Unión) abierto está para recibir a los que sin haber degenerado en separatistas, sienten tanto el amor a España que quieren redimirla de la monarquia, ganarla para la libertad y el progreso por medio de la revolución.
Que antes que pactar con esa chusma envilecida por el amor al ochavo, que es la quintaesencia de su regionalismo separatista, estoy dispuesto a rebelarme contra todo el mundo, acompañado o solo.
Acompañado, si el pueblo me ayuda.
O solo, en mi casa, asomándome al balcón para escupir en la cabeza de tanto imbécil, de tanto farsante y de tanto cobarde.

A. LERROUX.
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